La mayoría de estas plumillas fueron de Tono, un tío jesuita de Kika. Era aficionado a la pintura, y cuando murió dejó algo de material que recibió mi mujer. No llegué a conocerlo y me da mucha rabia, porque todo el mundo habla muy bien de él, de su creatividad, de su implicación con la vida.
Ahora disfruto de sus plumillas. Mis manos tocando lo que sus manos tocaron. Aunque no es mucho, es un punto de contacto.
| Detalle de un dibujo en proceso |

